Durante más de un año, el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, se ha posicionado como líder de la resistencia de la izquierda europea al presidente Donald Trump.
Mientras Trump aumentaba las deportaciones, Sánchez ofrecía a los migrantes indocumentados una vía para obtener la residencia. Mientras el presidente de Estados Unidos defendía a las empresas tecnológicas estadounidenses, Sánchez intentaba restringirlas. Y el pasado fin de semana, Sánchez se negó a que los aviones de guerra estadounidenses utilizaran España como plataforma de lanzamiento de ataques contra Irán, lo que hizo que Trump amenazara con poner fin al comercio con España.
El miércoles, esas tensiones llegaron a su punto álgido cuando Sánchez pronunció un discurso especial a la nación en el que condenó la campaña contra Irán y reiteró su negativa a participar a pesar de las amenazas de Trump de tomar represalias económicas.
“No vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo, y que también es contrario a nuestros valores e intereses, simplemente por el miedo a las represalias de alguno”, dijo Sánchez en el discurso televisado.
“Ni siquiera están claros los objetivos de quienes lanzaron el primer ataque”, añadió Sánchez, refiriéndose a Estados Unidos e Israel. » | Por Jason Horowitz | Reportando desde Madrid | 4 de marzo de 2026
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