THE NEW YORK TIMES: Decenas de ciudadanos del golfo Pérsico han sido acusados de pertenecer a células terroristas vinculadas a Irán mientras la guerra acelera un giro hacia un autoritarismo más profundo en la región.
En Kuwait, las autoridades detuvieron a seis personas que, según dijeron, conspiraban para asesinar a los dirigentes del país. En los Emiratos Árabes Unidos, las autoridades acusaron a 27 hombres de pertenecer a una organización terrorista secreta. Y en Baréin, el gobierno ha despojado a decenas de personas de su ciudadanía.
Las acusaciones pueden ser diferentes, y en muchos casos vagas, pero todos estos hombres tienen algo en común: son chiíes, miembros de una de las dos ramas principales del islam, según sus gobiernos y los activistas de derechos humanos.
Tras el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero, este país tomó represalias lanzando miles de ataques contra los Estados del golfo Pérsico que albergan bases militares estadounidenses. Desde entonces, algunos de esos países han detenido a decenas de ciudadanos chiíes, tildándolos de traidores leales a Irán, país de liderazgo chiita.
Estudiosos y activistas de derechos humanos afirman que se ha producido un aumento de la retórica nacionalista en la región que tiene ecos de épocas pasadas en las que el sectarismo estaba más extendido. También subraya las formas en que la guerra ha acelerado un cambio hacia un autoritarismo más profundo en varias de las monarquías de la zona. » | Por Vivian Nereim | Reportando desde Riad, Arabia Saudita | jueves 14 de mayo de 2026
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