Hace 10 años, un príncipe de 30 años llamado Mohammed bin Salman anunció planes ambiciosos para transformar Arabia Saudita, al declarar que pondría fin a su “adicción” al petróleo.
Desde entonces, una cascada de cambios ha sacudido el conservador reino islámico. Las mujeres —que antes tenían prohibido conducir— ahora conducen ellas mismas a sus trabajos como camareras, dependientas y capitalistas de riesgo. El desempleo ha disminuido a medida que los saudíes se incorporan a empleos de bajos ingresos que antes ocupaban extranjeros. Y la policía religiosa del reino prácticamente ha desaparecido.
Sin embargo, la dependencia de Arabia Saudita del petróleo ha resultado más difícil de superar. Cuando los precios del petróleo subieron en 2021 y 2022, aumentando los ingresos del gobierno, se produjo una avalancha de espléndidos proyectos: una ciudad de esquí de montaña, un rascacielos en forma de cubo, una nueva liga de golf. Y cuando, luego, los precios del petróleo cayeron, con lo que se puso a prueba las finanzas del gobierno, los funcionarios empezaron a buscar ahorros, cancelando, retrasando y reduciendo planes que habían resultado ser demasiado grandiosos. » | Por Vivian Nereim | Reportando desde Riad, Arabia Saudita | martes 21 de abril de 2026
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